Llueve en jardín Hidalgo:
centro de Azcapotzalco
empezó leve hasta caer un aguacero,
la gente se refugia
otros deciden mojarse.
Llevan un paso tranquilo
los tambores suenan,
gente toca sus instrumentos
todo va al ritmo de los Dioses supremos,
música suena en distintos lugares,
pero los tambores ancestrales:
inconfundibles, retumban desde dentro
es esa música no-artificial,
el sonido,
no sé qué es
solo se que mi madre me alejó de los rituales
y que las campanas de mi corazón
no se callarán nunca

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